março 08, 2007

La muerte, únicamente

-¿Que hay_para cenar? —preguntó un exigente Bernd desde el sofá.
—La muerte - dijo ella -. La muerte, únicamente.
Lo dijo tan bajo, desde la soledad de su cocina, que ellos no alcanzaron a oírla, así como tampoco podían escuchar cómo en aquel momento era degollada una gallina. Y si no les era posible oírlo era porque esa gallina era su propia madre, que se imaginaba a sí misma de esa forma, degollada viva, y lo hacía para pensar en algo que la distrajera y la apartara de una peligrosa tentación que se le acababa de presentar en forma de nueva oportunidad para quitarse la vida. Abrir el gas y meter la cabeza en el horno. Una muerte horrible, se decía a sí misma mientras pensaba que lo peor de todo era que, si finalmente se decidía a inmolar su cabeza con el pelo estropajo incluido, sus hijos probablemente tardarían en darse cuenta. Seguirían allí en el salón discutiendo como cada día, por su ridicula parcela de poder en el sofá. Imbéciles. Desgraciados. Sólo cuando todo se hubiera consumado encontrarían ellos una cabeza de madre bien asada en lugar del lechón. Una muerte horrible, pensaba Rosa Schwarzer mientras trataba de apartar sin conseguirlo ' aquella tremenda tentación.
Le salvó la violenta llegada del marido. Su inconfundible manera de entrar en la casa -el fuerte portazo y la tos aquella de fumador empedernido— disolvió la feroz tentación del horno, porque de pronto cobró para ella mayor interés tomar un tarro de mermelada y estrellarlo en la cara del marido infiel. Una venganza por lo de la vecina y, sobre todo, por tantos años de indiferencia y constante humillación. Merecía la pena dejar a un lado la idea del horno y gozar fugazmente de la expresión de horror y sorpresa de su marido cuando, por primera vez en treinta años, la viera rebelarse contra la sofocante violencia de su gran indiferencia. Pero antes de arrojarle el tarro, se dijo que apagaría las luces de la casa y los aterraría a los tres. No por el apagón sino porque con su voz ronca de gaviota chillaría en la oscuridad su nombre. Y así lo hizo, aunque finalmente no apagó las luces y se limitó al grito:
—Rosaaaaaa Schwaaaaaarzer.
Bajaron incrédulos el volumen del televisor, y entonces volvió a oírse el nombre, pero esta vez pronunciado en forma de eco veloz y muy sincopado, casi sofocado, como si estuviera en pleno ataque de hipo. Cuando todo pasó, se la oyó a ella respirar profundamente, con gran alivio y felicidad.
—Pero ¿te has vuelto loca, mamá Rosa? —intervino el marido sujetándola violentamente por el brazo-. ¿Qué te sucede?
Una excelente oportunidad para morir, pensó ella. Esta ocasión sí que no voy a dejar pasarla, le sacaré de quicio, lo cual es fácil, y estoy segura de que me dirá que me va a matar, y entonces forzaré las cosas para que me mate de verdad.
-Bonita manera de preparar la cena -le dijo el marido-. Pero ¿puede saberse qué te pasa?
Respondió arrojándole el tarro de mermelada a la cara, pero no dio en el blanco, y el tarro fue a estrellarse contra el reloj de la cocina, que dejó de funcionar en el acto, lo que a Rosa Schwarzer la dejó muy satisfecha, pues pensó que al menos en la cocina el tiempo ya se había detenido y que con un poco de suerte se detendría para siempre si, como esperaba, el marido se decidía a matarla. Y el marido parecía tener esa intención, pues tenía la mano en alto y la amenazaba deciéndole precisamente que iba a matarla. Había que procurar que esta vez la frase no quedara, como de costumbre, en agua de borrajas. No podía ella dejar pasar aquella ocasión inmejorable, aquella inigualable oportunidad —quién lo iba a decir, la sexta en un solo día— de alcanzar la muerte.




Enrique Vila-Matas in Suicidios Ejemplares
© Editorial Anagrama

Publicado por dolphin.s em março 8, 2007 12:00 AM
Comentários

Nunca li nada de Enrique Vila-Matas mas uma entrevista que vi recentemente e este excerto deixaram-me bastante curiosa.
Será que me podes indicar qual o melhor livro para iniciar?

Dito por: Mónica no dia 12 de março 2007, às 16h16

Este pequeno livro é fabuloso! Se não o encontrares por cá, podes sempre tentar encomendar.
O último dele tb já foi traduzido - com 1 ano de atraso, mas foi - Dr Pasavento.

Mas acho que O Mal de Montano é um excelente livro para se entrar no universo Vila-Matas :)

Dito por: dolphin.s no dia 12 de março 2007, às 18h26

Obrigada!
Vou começar pelo Mal de Montano e continuar atenta a este blog que dá óptimas sugestões de leitura.

Dito por: Mónica no dia 13 de março 2007, às 11h04

ainda bem que gostas :))

Dito por: dolphin.s no dia 13 de março 2007, às 16h29

ando cheia de vontade de ler os suicídos exemplares. do vila-matas ainda só li a assassina ilustrada.

Dito por: alex no dia 20 de março 2007, às 23h44

É um bom começo a Assassina. Foi o seu primeiro livro, escrito nas águas furtadas da Duras :)

Mas o Suicidios é fabuloso! Fabuloso!!

Dito por: dolphin.s no dia 21 de março 2007, às 10h18
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